Solo en 2025, el departamento de Arequipa recibió 1,035 millones de soles de canon. Su uso, sin embargo, no ha contribuido a reducir las brechas y dar bienestar a la población. Especialistas señalan que el problema no solo es cuánto se gasta, sino cómo y dónde.
La abundancia de recursos no siempre es sinónimo de desarrollo. En Arequipa, una de las regiones que más dinero recibe por concepto de canon y regalías mineras en el país, la riqueza que llega de esa actividad extractiva hacia las cuentas públicas no se traduce necesariamente en mejoras sustanciales en la calidad de vida de la población. Por el contrario, su uso revela una desconexión entre gasto público y cierre de brechas sociales.
Entre el 60 % y el 70 % de los recursos del canon y regalías mineras que recibe Arequipa se destinan a obras de infraestructura vial. Así lo concluye un estudio elaborado por la Iniciativa para la Transparencia en las Industrias Extractivas (EITI), que analizó cómo 16 instituciones públicas de la región ejecutaron estos fondos en los últimos años. El problema no es solo la concentración del gasto en un solo sector, sino el bajo impacto real de esos proyectos.
Según la investigación, gran parte de estas obras viales son de pequeña escala, con presupuestos inferiores al medio millón de soles. Eso limita significativamente su capacidad de generar bienestar sostenido. Mientras tanto, sectores estratégicos como educación y salud quedan relegados, a pesar de ser fundamentales para reducir desigualdades y mejorar oportunidades.
En 2025, Arequipa recibió 1,035 millones de soles de canon. Una cifra significativa que pudo ayudar a reducir las brechas sociales.
Si vemos las cifras de años anteriores, Arequipa recibió entre 2019 y 2024 un total de 7,131 millones de soles por concepto de canon minero, regalías mineras y derecho de vigencia de mina.
El Gobierno Regional de Arequipa concentra la mayor cantidad de recursos, cerca del 25 % del total. El 2025 recibió 258 millones de soles de canon minero: 60 % se destinó a actividades y 35% a proyectos.
Financió, por ejemplo, el mejoramiento de la carretera Vizcachani–Callalli–Sibayo–Achoma, en Caylloma, y de la infraestructura de algunas instituciones educativas como Medalla Milagrosa, en el distrito de Hunter.
50 % del canon en dos distritos
Casi la mitad de las transferencias por canon se queda en dos distritos: Yarabamba y Cerro Colorado.
El caso de Yarabamba es especialmente revelador. Con apenas 1,700 habitantes, recibió 292 millones de soles, convirtiéndose en el distrito con mayor transferencia per cápita de la región. Sin embargo, esta bonanza no se refleja en servicios básicos como el acceso al agua potable, una carencia que sigue afectando a sus vecinos. Hay millones pero permanecen, en gran medida, en las cuentas municipales.
Cerro Colorado, por su parte, recibió 118 millones de soles. A pesar de su mayor población y dinamismo urbano, el distrito tampoco destaca por una ejecución eficiente ni por servicios públicos acordes a sus ingresos extraordinarios.
Otros distritos como Tiabaya, Socabaya, Uchumayo, Alto Selva Alegre y Paucarpata también reciben montos significativos, mientras que zonas como San Juan de Siguas, Polobaya o Yanahuara perciben cifras marginales. Esta desigualdad responde a la actual ley del canon, que prioriza la cercanía a los proyectos mineros y la población.
En los últimos ocho años, los gobiernos locales de Arequipa han recibido más de 5,200 millones de soles por canon, frente a los 1,500 millones del gobierno regional y los 450 millones de la universidad pública.
Que un distrito tenga más de un millón de soles por habitante y carezca de agua potable es la imagen más clara del fracaso del sistema.
Canon no cierra brechas
Para Patricio Lewis, especialista de la Red de Estudios para el Desarrollo, el problema no radica solo en cuánto se gasta, sino en cómo y dónde. “Las entidades suelen priorizar proyectos muy visibles, mayormente en zonas urbanas, pero eso no garantiza el cierre de brechas en educación y salud”, explica.
Advierte que gobernadores y alcaldes cuentan con un amplio margen de discrecionalidad para decidir el destino de estos recursos.
Distritos como Cerro Colorado, Yarabamba, La Joya y Majes fueron los que más dinero recibieron en la última década. Sin embargo, en Majes y La Joya las desigualdades en el desarrollo local siguen siendo marcadas. Eso sugiere que el volumen de recursos no es suficiente si no existe una adecuada planificación y capacidad de ejecución. Una de las hipótesis es que estos distritos tienen una mayor población rural, con necesidades más complejas y dispersas.
El consejero regional, César Huamantuma, coincide en que el canon no está siendo bien canalizado. Señala que el énfasis excesivo en transporte e infraestructura deja de lado sectores como educación y salud, y plantea la necesidad de una mejor programación del gasto. “Eso permitiría evitar la atomización de proyectos y apostar por iniciativas de mayor impacto, el uso del canon, hasta el momento, es una oportunidad perdida para la región”, sostiene.
