Si llegaron a Pataz y sembraron muerte y contaminación, pronto entrarán a otras regiones a hacer lo mismo.
El peligro de la minería ilegal está llegando a las regiones. Si llegaron a Pataz y sembraron muerte y contaminación, pronto entrarán a Piura y Cajamarca a hacer lo mismo; si llegaron a Madre de Dios, ya están cerca del Cusco; si se empoderaron y liberaron territorios en La Rinconada, en Puno, también lo están haciendo en Atico, en Arequipa.
Ese es el mensaje y la advertencia que deja la campaña de sensibilización contra el avance de la minería ilegal que el Colectivo PAS empezó en varias regiones del país. Se centra en dar mensajes en espacios públicos que visibilizan los impactos y el peligro de esta actividad, que se expande rápidamente en regiones andinas y amazónicas donde hay grandes reservas de minerales.
La minería ilegal no solo destruye bosques y contamina fuentes de agua con metales pesados como el mercurio, sino que también está asociada a redes de trata de personas, trabajo infantil, evasión fiscal y violencia armada. Aunque durante años se ha concentrado en zonas como Madre de Dios, La Libertad o Puno, sus tentáculos, en la actualidad, alcanzan otras regiones.
Según el Colectivo PAS, el avance de la minería ilegal pone en riesgo a las comunidades rurales, a los ecosistemas andinos y a los territorios ancestrales de pueblos originarios. Su campaña busca movilizar a la ciudadanía y exigir al Estado una respuesta más firme y coordinada.
En el Perú, la minería ilegal ha superado, en algunos casos, a la formal en volumen de oro extraído, y ha colocado al país como el principal exportador sudamericano de oro ilegal. Se calcula que sus ganancias anuales suman alrededor de 24 mil millones de soles, el 2.5 % del Producto Bruto Interno del Perú.
El aumento de esta actividad ilegal se debe a la vigencia del Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo), que no ha formalizado sino apenas al 2.4 % de los mineros informales en casi 20 años; a la inexistencia de herramientas que permitan controlar toda la cadena productiva de la pequeña minería y minería artesanal, para determinar que el origen, procesamiento y destino final del mineral sean legales; a la falta de control de las plantas procesadoras; y a la corrupción de funcionarios públicos.
En lo ambiental, las consecuencias están relacionadas con la deforestación de bosques amazónicos, la contaminación de ríos, la pérdida de biodiversidad y la afectación a las comunidades indígenas.
Con esta campaña en las regiones, el Colectivo PAS espera crear conciencia y generar reacción social para detener el avance de una actividad que trae muerte, destrucción ambiental y corrupción.
